Sábado May 19

La Unión de Jóvenes Comunistas de Túnez (UJCT) entrevista a camaradas del PCE(m-l)

ujctEntre el 22 y el 24 de julio, el Partido Comunista de los Obreros de Túnez (PCOT) celebró su primer congreso desde su legalización. A éste asistieron camaradas del PCE(m-l), que fueron entrevistados por la UJCT. Reproducimos a continuación dicha entrevista:

¿Qué pensáis sobre el primer Congreso público del PCOT?
Ha sido muy emocionante poder participar en este Congreso de los camaradas tunecinos. El empuje del Partido, la energía mostrada por sus militantes, la combatividad de los jóvenes camaradas, todo ello hace presagiar, en nuestra opinión, una culminación triunfante de la revolución tunecina.

El Congreso y los actos que lo han acompañado han puesto de relieve varias cosas. En primer lugar, el crecimiento organizativo del Partido, como prueba el gran número de delegados que han asistido a él. Pero hemos podido comprobar que no sólo ha habido un crecimiento cuantitativo, sino también cualitativo: los camaradas han demostrado su compromiso con el fortalecimiento del Partido, participando intensamente en los debates con intervenciones de alto nivel político. Han discutido con vehemencia, franca y abiertamente, como corresponde a comunistas, para establecer con todo detalle la línea política que debe seguir el Partido. Y esto es particularmente importante en este período, en el que los marxistas-leninistas tenemos la responsabilidad de culminar la revolución tunecina en beneficio del pueblo, haciendo frente a todo tipo de ataques, que se irán haciendo aún más intensos a medida que nos acerquemos a las elecciones. Lógicamente, el paso de la clandestinidad a la legalidad supone un reto muy importante. Pero no nos cabe la menor duda de que nuestro partido hermano tunecino podrá superar todas las dificultades y desarrollar correctamente los debates que sean necesarios, porque cuenta con los instrumentos que le aporta el marxismo-leninismo: el centralismo democrático y una unidad ideológica indestructible, que los comunistas debemos asegurar con el máximo cuidado, porque en ello nos va la vida de nuestro partido y muchas veces, como bien sabéis, de nuestros camaradas.
En segundo lugar, hemos comprobado el gran arraigo del PCOT entre las masas. La presencia, en los diferentes actos, de organizaciones sindicales, vecinales, por los derechos humanos, etc. demuestra que, durante los largos años de la clandestinidad, el Partido en su conjunto, con su Comité Central a la cabeza, ha sabido, a pesar de la persecución y las dificultades, conectar con las más amplias masas, con todos los sectores populares tunecinos; ha dado respuesta a sus preocupaciones y problemas cotidianos y, como se puede comprobar, los trabajadores más conscientes han respondido aumentando su compromiso, uniéndose a la vanguardia de la Revolución.


¿Cómo veis el futuro de las revoluciones árabes (Túnez como modelo)?
Las revoluciones árabes han puesto contra las cuerdas al imperialismo, que se sabe cada vez más débil. La Unión Europea y los EEUU ven cómo pierden terreno frente a otros competidores, como Rusia y China, y esto es especialmente cierto en África, donde obtienen cuantiosos recursos. Por si esto fuera poco, la tradicional solidaridad entre los pueblos árabes ha hecho que la ola revolucionaria se extienda también por el Próximo Oriente, poniendo en riesgo al estado sionista y, con él, el control imperialista sobre toda la zona. Hay que recordar que, hace sólo unos pocos años, Bush pretendía consolidar su dominio bajo lo que se llamaba “Gran Oriente Medio”, desde Marruecos hasta Irak. Hoy, ese proyecto se ha derrumbado por la presión de los pueblos.
Por todo ello, los imperialistas van a procurar jugar todas sus cartas en la zona, como ya han demostrado con su agresión a Libia. No les importa que los regímenes sean dictatoriales o “democráticos”, siempre y cuando sirvan lealmente a los intereses del imperialismo. La lucha, pues, va a ser dura. Por ese motivo, es especialmente importante no apartarnos de los principios marxistas-leninistas; eso es lo que nos va a permitir a los comunistas disponer de un programa adecuado en cada etapa de la revolución, como ha hecho el PCOT, de forma que podamos asegurar y ampliar el apoyo de las masas populares, y acumular fuerzas; es lo que va a garantizar que sepamos ligar correctamente las tareas de la revolución democrática y de la revolución socialista, para hacer avanzar el proceso e impedir que el pueblo sea engañado por las promesas de la oligarquía y del imperialismo. Los camaradas del PCOT habéis estado en primera línea de la lucha por la libertad y la justicia social, y eso os ha dado un prestigio incuestionable entre los trabajadores tunecinos con el que no pueden competir otros partidos de la izquierda. Por eso, no nos cabe duda de que conseguiréis impedir que el pueblo tunecino sea estafado con una transición “a la española”, y que los restos de la dictadura serán barridos por completo.
El caso tunecino está teniendo una relevancia mundial, como muestra la presencia, en vuestro Congreso, de más de treinta delegaciones extranjeras de diferentes corrientes de la izquierda. Está bien claro que, más allá de las diferencias ideológicas (que las hay, y muy importantes), el proceso revolucionario en Túnez concita la solidaridad de los trabajadores de todo el mundo. Sin embargo, hasta ahora, el caso tunecino es único en el mundo árabe, tanto por su forma como por su contenido. ¿Por qué? Sin duda, y sin dejar de lado las características de la propia formación social tunecina, porque aquí hay un partido marxista-leninista, que aplica consecuentemente las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin y Stalin. Sólo en Marruecos sucede algo parecido, y precisamente allí también tenemos a los camaradas marxistas-leninistas de Vía Democrática [Annahj Addimocrati].

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Es obvio que nadie que pretenda merecer el nombre de comunista puede dejar de solidarizarse con vuestro exitoso proceso revolucionario. Sin embargo, esto no significa que todos compartamos la concepción leninista de la Revolución. En la práctica, y muchas veces incluso en sus declaraciones, trotskistas, maoístas y revisionistas denigran vuestra revolución y la forma en que los marxistas-leninistas concebimos la toma del poder por el proletariado. Se nos ha dicho muchas veces que las sociedades no europeas pueden lograr transformaciones sociales mediante “otras vías”. Por eso, el éxito del PCOT, con su arraigo entre las masas y su esfuerzo por organizarlas para la toma del poder, viene a confirmar la línea que seguimos los diferentes partidos de la CIPOML [Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas], en el debate ideológico que lleva a cabo el movimiento comunista internacional, y nos anima a redoblar la lucha por la revolución en nuestros países. En el PCE (m-l), desde luego, seguimos con mucha atención el proceso revolucionario tunecino, del que hemos extraído valiosas lecciones. Para nosotros, en efecto, la revolución tunecina es un modelo.
Sea como fuere, los cambios en el mundo árabe forman parte de la respuesta general de los pueblos a la esclavitud imperialista, y ya han puesto en marcha una enorme ola de cambio que ha hallado eco particularmente en África, Asia y Europa, pero también en otras regiones del planeta. Estos movimientos populares van a ir alimentándose unos a otros, habrá retrocesos en algunos países, pero en otros se intensificará la lucha, habrá saltos cualitativos; y, mientras tanto, se agudizarán las contradicciones entre las potencias imperialistas, que pugnarán por desplazar a sus rivales y, al mismo tiempo, aplastar la lucha de los pueblos, por la fuerza o con promesas. En todo este proceso, verdadero nuevo ciclo revolucionario, va a ser fundamental el papel de los marxistas-leninistas tunecinos, porque los revolucionarios de todo el mundo observamos cómo desarrolláis vuestra revolución, como resolvéis las contradicciones del movimiento popular y cómo respondéis a los ataques del enemigo. Será muy necesaria, imprescindible, la solidaridad internacional para impedir las agresiones exteriores; pero la existencia del PCOT y su férrea unidad ideológica son, sin duda, las mejores garantías del avance de la presión de los pueblos sobre el imperialismo.


¿Teníais relaciones con el Partido en los años de la clandestinidad?

Sí, por supuesto. De hecho, nuestros camaradas ya tenían relaciones con los comunistas tunecinos desde los tiempos de El Obrero Tunecino, antes de la propia fundación del PCOT. En aquella época, nuestro partido aún no había sido víctima de la traición que acabaría liquidándolo en 1992 (volvimos a refundarlo en 2006), y había en todo el mundo un fuerte movimiento marxista-leninista, con partidos en muchos países. Nosotros no salimos de la clandestinidad hasta 1981, diecisiete años después de la fundación del partido, y animamos a los camaradas tunecinos, al igual que otros miembros de la CIPOML, a constituirse como partido.
Desde entonces, el camarada Hamma Hammami ha participado en todas las reuniones de la CIPOML, y en nuestros congresos han estado presentes camaradas tunecinos. Gracias a ellos, sabíamos que en Túnez se preparaba un estallido social y conocíamos el importante papel del PCOT en las revueltas de 2008, en la campaña contra las elecciones fraudulentas de 2009 o en la lucha por los derechos humanos, por ejemplo. De hecho, en los documentos de nuestro Congreso ya señalábamos la importancia de apoyar internacionalmente estas iniciativas, para ayudar a la lucha contra la dictadura.

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