Martes Feb 07

Acto 27 de Septiembre en Madrid

acto 27s madrid

El domingo 27 de septiembre, se realizó en Madrid el acto en memoria de los últimos fusilados por el franquismo. En el cementerio civil, en una mañana de sol, se congregaron militantes del PCE (m-l) y la JCE(m-l) así como miembros de otras organizaciones comunistas, republicanas y de recuperación de la memoria histórica (Unión Proletaria, Plataforma de Ciudadanos por la República, Ateneos republicanos de Carabanchel, Vallecas y Villaverde, Foro por la Memoria, Vía Democrática de Marruecos etc.)

En el acto intervinieron la secretaria política de Madrid del PCE(m-l), un miembro del secretariado de la JCE(m-l) asi como dos miembros de Ciudadanos por la República (Pedro García Bilbao y Carlos Hermida, profesores de la Universidad Rey Juan Carlos y de la Universidad Complutense respectivamente).

Cada año, somos más los que asistimos a este acto de recuerdo y de reivindicación.

A continuación se muestra la intervención de la JCE(m-l), del PCE (m-l) y de Carlos Hermida y fotos del acto.


cartel acto madrid

Intervención de la JCE (m-l):

Un año más, nos reunimos ante la tumba de García Sanz y de Elena Ódena para rendir homenaje a los cinco jóvenes antifascistas fusilados por el franquismo, un 27 de septiembre de 1975. Cinco jóvenes asesinados por un Estado terrorista. Fue el último crimen de las balas fascistas de un pelotón de ejecución del asesino Franco. Aquel otoño de 1975 trajo una oleada de solidaridad, rabia e indignación que recorrió Europa y otros lugares del mundo, fue un soplo de viento que gritaba pidiendo libertad para esos cinco jóvenes antifascistas, un huracán contra una sentencia engendrada por una farsa de juicio militar que se cobró la vida de dos militantes de ETA y tres militantes del PCE(m-l) y del FRAP: Sánchez Bravo, Baena y García Sanz

Los tres eran jóvenes comunistas, republicanos, que desbordaban ideales, lucha, compromiso con una causa: la de la libertad de su pueblo, la de su clase. Eran ejemplo de comunistas, y ese fue el motivo por el que aquel horror no quería caer sobre ellos solamente, sino sobre todos los que como ellos combatían al régimen.

Un régimen que nació de banqueros y terratenientes y que no murió con Franco, sino que pervivió abiertamente con la monarquía y dejó sus restos latentes con la Constitución de 1978 y los herederos de los mismos oligarcas. Hoy vivimos aún con esa monarquía que acompañó al fascismo en su celebración de estas muertes, con esta monarquía que está atada y bien atada a la oscura dictadura fascista a la que Juan Carlos debe su trono. Este es uno de los motivos por los que tenemos que seguir aún saliendo a la calle para denunciar los asesinatos y las palizas impunes de los cachorros del fascismo: porque sin ruptura no pudo haber limpieza, y nos vemos ahora frente a la tarea de limpiar las calles y las instituciones de reaccionarios de todo pelaje. Algunos están ahí porque siguen donde estaban, otros porque han visto las puertas abiertas en esta resplandeciente democracia.

Por eso hoy sigue siendo necesario recordar la lucha de estos jóvenes, porque su lucha sigue siendo la nuestra, la de la soberanía de los pueblos, la de lograr una República del pueblo, así como la de construir el socialismo, y conquistar la libertad de una clase, la libertad del ser humano…conquistar el anhelo de los que estamos hoy aquí.

Podemos ahora mismo que la lucha sigue viva, que donde la reacción y la oligarquía siembran muerte y la riegan con más sangre, siempre crece la lucha popular y la revolución, pero con savia nueva y renovado vigor. Los que estamos aquí presentes recogemos la bandera y la hacemos ondear con orgullo; y proclamamos que aquí estamos para volver a reivindicar los sueños que las balas no matan, las ideas que no morirán mientras existan personas explotadas y oprimidas, los anhelos que resucitan, el rugir de las masas.

¡Camaradas!, fuisteis parte de la historia de un pueblo que volvió a levantarse − y que volverá a hacerlo − contra la injusticia, la explotación y la opresión. La oligarquía que os arrebató la vida, es la misma que enciende nuestras ganas de seguir luchando hasta la victoria final.

Intervención de Lola, Secretaria Política del PCE (m-l) en Madrid:

Fueron fusilados, de uno en uno, con veinte minutos de intervalo, por pelotones de guardias civiles y de «grises» voluntarios para asesinar. Baena, Sánchez Bravo, García Sanz, miraron de frente a sus verdugos. Ni las torturas, ni los juicios farsa, ni el aislamiento a que se vieron sometidos, pudo doblegar su firmeza de comunistas, de luchadores del pueblo. Sólo las balas hicieron que sus cuerpos se derrumbaran. Físicamente murieron. Su recuerdo, su ejemplo permanece y permanecerá siempre en la mente y el ánimo de sus camaradas, que hoy como ayer, nos tragamos las lágrimas y cerramos los puños, pues la lucha continua.

Los objetivos planteados en aquellos momentos no se pudieron alcanzar, como era el de evitar la falacia de una transición de un franquismo con Franco, a un remedo de democracia con el heredero de Franco, Juan Carlos de Borbón y Borbón, renegado de todo lo que se puede renegar incluido de su propio padre, excepto del dictador al que juró fidelidad.

La lucha por la república sigue en pie, avanza, lentamente, pero avanza imparable. Cada vez son más las banderas republicanas que ondean por doquier. Banderas levantadas por jóvenes ,chicas y chicos, que han recogido el testigo de los que les precedieron; gritan contra la impuesta monarquía, por la libertad de los pueblos, por el inalienable derecho a la autodeterminación, como lo hicieron Sánchez Bravo, García Sanz y Baena Alonso, y también, hay que señalarlo, Otaegui y Txiqui, los miembros de ETA.

Sigue al orden del día la lucha por la República Popular y Federativa, por un mundo mejor, en una palabra, por el socialismo. Ahora, cuando la tremenda crisis golpea principalmente a los trabajadores, a las capas más desprotegidas de la población, a las mujeres y los jóvenes, cuando el llamado neoliberalismo ha demostrado su incapacidad para resolver los problemas que asfixian a los hombres y mujeres del mundo, se ve con toda crudeza la naturaleza del capitalismo en su fase superior : millones de euros para los que han provocado la crisis y que a ellos no les afecta pues siguen a cumulando beneficios; mientras los patronos se reparten esos millones de euros, quieren rebajar los sueldos de los obreros, instalar el despido libre, la flexibilidad laboral, privatizar lo poco que queda de público, mientras los ediles, alcaldes, y otros «servidores del pueblo», entre los que se encuentran muchos, pero muchos, de los cabecillas de partidos políticos y miembros de gobiernos autónomos se apandillan con malhechores, tunantes y ladrones, algunos de chistosos apodos, como el Bigotes. Mientras se recortan más y más las pocas libertades conquistadas con la lucha, se dictan leyes claramente reaccionarias, como la ley de partidos, y se hace la vista gorda ante las andanzas de las bandas nazis, futuros paramilitares al estilo de los que existen en algunos países como Colombia, por ejemplo.

El Gobierno hace agua por todas partes, sin una política clara, ni siquiera desde el punto de vista del capitalismo, da bandazos a izquierda y derecha, sobre todo a la derecha. Una vez más, la socialdemocracia abre la puerta al fascismo. Los intereses de clase, están por encima de etiquetas, ellos los reaccionarios de todo pelaje, auque se tiñan el color, siempre acaban uniéndose para frenar y aplastar al movimiento popular y obrero. En eso, tienen las cosas claras, muy claras.

Ante esta situación, nada novedosa, hay que insistir en los llamamientos a la unidad, en empeñarnos por dar pasos, día a día, para aunar fuerzas y esfuerzos. La lucha debe continuar, cierto que hay mucho cansado, también arrepentidos, chaqueteros, desertores, etc., allá ellos, nosotros debemos proseguir nuestro camino, combatiendo tanto el sectarismo excluyente como al liberalismo disgregador del «todo vale».

Y de esta lucha forma parte la recuperación de la memoria histórica, la, reivindicación de nuestros camaradas y compañeros muertos en combate unos, asesinados otros presos o exiliados.Todos ellos, por encima de las ideologías, merecen nuestro respeto. Debemos oponernos con fuerza a las situaciones creadas por el capitalismo, por la burguesía y sus acólitos. Y esto internacionalmente, pues la reacción, pese a sus contradicciones, se une para aplastar los movimientos obreros y revolucionarios. De ahí la necesidad de seguir trabajando por la unidad. La unidad con fines precisos y claros, esa es la principal fuerza que podemos oponer hoy por hoy a los reaccionarios de todas partes. Unidad que debe englobar también a nuestros hermanos de otros países que hoy trabajan y malviven en España. Latinoamericanos, marroquíes, rumanos, polacos, es decir, todos los trabajadores que son explotados por los mismos patronos, son nuestros hermanos de clase. Debemos saber unirnos con ellos para la lucha cotidiana. En esa lucha se van tejiendo los lazos internacionalistas que necesitamos todos.

Clama el poeta:

«…reina en el mundo la injusticia
y el mandamiento único es gritarlo
y arrimar hombro y mano a la tarea
con todos los que intentan transformarlo.
Si el mundo no es el mundo que queremos
No hay otra solución que transformarlo.»

(Carlos Álvarez)

Estamos aquí para denunciar un año más, el asesinato de nuestros camaradas, y también, a los compañeros que en todas partes del mundo, luchan y mueren por alcanzar objetivos comunes.

Sigue vigente, de plena actualidad, la consigna de ¡«Proletarios de todo el mundo, uníos!» Sepamos responder al histórico llamado y levantemos nuestros puños en honor de los héroes que día a día, silenciosamente a veces, continúan la lucha.

¡VIVA LA REVOLUCIÓN!

Carlos Hermida:

Hoy se cumplen treinta y cuatro años de los últimos fusilamientos del franquismo. Cinco jóvenes antifascistas –tres miembros del FRAP y del PCE (m-l) y dos militantes de ETA—fueron asesinados el 27 de septiembre de 1975, tras haber sido detenidos, bárbaramente torturados y juzgados en un consejo de guerra en el que carecieron de cualquier garantía judicial. Fueron los últimos fusilamientos de un régimen genocida que nació asesinando y murió de la misma manera. Con esos fusilamientos, mediante el terror, la dictadura de Franco pretendía frenar la creciente lucha popular contra el régimen. Porque en los primeros años de la década de los setenta del pasado siglo, mucha gente estaba perdiendo el miedo y se enfrentaba abiertamente a la dictadura. Proliferaban las huelgas, las manifestaciones, se incrementaba la lucha armada, y el fascismo pretendió aterrorizar a los trabajadores, a los estudiantes, a los intelectuales, a todos aquellos que se enfrentaban al fascismo.

Pero eses crimen cometido hace treinta y cuatro años sigue impune, porque tenemos una Ley de Memoria Histórica que no declara ilegales los consejos de guerra del franquismo; porque hay cientos de fosas comunes sin exhumar en las que yacen miles de hombres y mujeres asesinados en la retaguardia franquista por el mero hecho de defender la legalidad republicana; porque no se ha condenado de forma tajante el régimen franquista; porque hay decenas de calles y plazas que siguen llevando el nombre de militares golpistas y de pistoleros falangistas; porque no se han exigido responsabilidades a los autores del genocidio republicano; porque en los libros de texto que estudian los jóvenes de este país se denomina terroristas a quienes fueron fusilados ese 27 de septiembre.

Y nosotros aquí, con nuestra presencia, denunciamos esta monstruosa tergiversación histórica y reivindicamos la memoria y la lucha de nuestros camaradas Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo, que sacrificaron su vida luchando contra el fascismo, por el socialismo y por la República. Eran revolucionarios, eran comunistas, eran republicanos, y fueron víctimas del terrorismo franquista. Los terroristas eran todos aquellos que defendían el fascismo, los militares, los torturadores de la Brigada Político-Social, los jueces del TOP, por citar sólo a los más activos protagonistas de la represión.

Rendimos homenaje a unos héroes que llegaron en la defensa de sus ideales al máximo sacrificio, a la entrega de su vida. Nosotros tenemos la obligación, y el compromiso de continuar su lucha. Ese es el mejor homenaje que podemos brindarles, a ellos, y a todas las víctimas de la barbarie fascista.

Debemos combatir sin descanso contra esta monarquía, cómplice de la represión franquista, que ampara y protege la corrupción, que sofoca las libertades y los derechos civiles. Tenemos el compromiso moral de trabajar y luchar por la República para recuperar la libertad, la dignidad y la soberanía nacional.

Este es un día triste, pero también es un día de esperanza. El sentimiento republicano crece día a día, las banderas republicanas están en las calles, los ideales por lo que murieron nuestros camaradas han fructificado. Compañeros, amigos, camaradas:

¡¡¡VIVA LA III REPÚBLICA!!!

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